“Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones, porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y hacia todos los creyentes”. Filemón 4-5 NVI
Primero, Pablo oraba por mucha gente y entre esa gente, estaban sus colaboradores directos y cercanos en los distintos sitios en donde él estaba ministrando.
Filemón, evidentemente, era uno de ellos.
Pero no oraba porque se le ocurría o por cumplir con una supuesta “cobertura espiritual”, oraba por él, porque tenía noticias de su amor y fidelidad para con el Señor y los hermanos.
Quizás esto a ti no te dice gran cosa, pero si observas con precisión y cuidado, verás que queda en evidencia que si Filemón no hubiera tenido ese amor para con Cristo y los hermanos de la iglesia, Pablo hubiera tenido que alterar el tenor de sus oraciones o sencillamente, no las hubiera hecho.
Porque la oración no empieza en una idea nuestra, sino en una dirección de Dios.
Y Dios va a dirigirte a que ores por los suyos, pero nunca por los que están en su casa usurpándola.
Amén.
Dios Te Bendiga.
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