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Bienaventurados los pobres… ©

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Mateo 5:3.

Todo el mundo está buscando la felicidad y la gente sigue muchas rutas en la vida para tratar de encontrarla.

La buscan en el dinero, las fiestas, programas de mejoría propia, autos sofisticados, casas lujosas o la promoción de una causa.

Esa es la lista equivocada.

La lista correcta se encuentra en Mateo 5.

Jesús nos enseñó que la felicidad profunda y duradera viene de estar bien con Dios.

Él dijo que somos bienaventurados, o felices, cuando… somos pobres en espíritu, reconociendo nuestra desesperada necesidad de Dios.

Lloramos, dándonos cuenta de lo horrible que es el pecado y lamentándonos genuinamente por él.

Somos mansos, demostrando dominio propio incluso cuando nos tratan mal.

Tenemos hambre y sed de justicia, anhelando ser santos y puros.

Somos misericordiosos, mostrando misericordia a otros así como Dios nos la muestra a nosotros.

Somos puros de corazón, sin doblez y sinceros en nuestra devoción a Cristo.

Somos pacificadores, compartiendo la paz que Cristo ofrece y promoviendo la paz los unos con los otros.

Somos perseguidos, estando dispuestos a sufrir por causa de Jesús.

¿Buscas la felicidad?

Sigue el camino de Cristo.

Amén.

Dios Te Bendiga.