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Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos… ©

“Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia. La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia. Príncipes me han perseguido sin causa, pero mi corazón tuvo temor de tus palabras. Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos. La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo. Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios. Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo. Tu salvación he esperado, oh Jehová, y tus mandamientos he puesto por obra. Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera. He guardado tus mandamientos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti”. Salmo 119:159-168.

Uno de los sentimientos más nobles que tienen algunos seres humanos, es el de procurar dejarles una herencia a sus hijos.

En este afán, unos quieren dejarles una herencia económica, otros una religiosa, otros una moral y otros una educación.

Dios ha dejado muchas herencias a sus hijos y entre ellas está su palabra.

La Biblia está compuesta de 66 libros distintos, escritos por más de 40 autores diferentes, de costumbres y regiones diversas, de todas las condiciones de vida… reyes y pastores, príncipes y pescadores, ricos y pobres, sabios y poetas.

Unos eran ignorantes, sin cultura alguna, otros habían sido instruidos en las ciencias de los egipcios o de los caldeos, o en la escuela de célebres rabinos.

Uno fue criado sobre las gradas de un trono, otro salió de una cabaña de pastor y otro hasta de un banco de tributos públicos.

Escribieron durante un período de 1500 años y sus libros reunidos forman un conjunto completo.

Animados de un mismo pensamiento, sus escritos concurren a un mismo fin.

El que escribió las últimas páginas da la mano, a través de quince siglos, al que trazó las primeras.

¿Cuál es la razón de un hecho tan notable sino que un mismo espíritu, el Espíritu de Dios, ha inspirado a los autores de este libro?

¿No prueba esta unidad de la Biblia su divinidad?

Si en los últimos quince siglos, se escogiesen sesenta y seis libros escritos por hombres de ambientes tan diferentes como los de los autores de la Biblia y se los reuniera.

¿Qué se encontraría en un conjunto tan disparatado?

Errores, contradicciones o palabras vanas.

Se hallaría bajo una forma u otra la historia de los pecados de los hombres.

¿Qué esperanza o qué paz podría brindar al alma?

La Biblia denuncia al pecado, pero indica al pecador el medio para su salvación.

Revela a Dios y le da a conocer al Señor Jesús.

La Biblia es Dios hablando a los hombres, es el cielo dirigiéndose a la tierra.

Es menester leer la Biblia.

No se puede ni debe vivir en la ignorancia de lo que Dios tiene que decirnos, pues tal ignorancia puede hacernos transgresores de muchas de las leyes divinas y esto no nos disculpa, por cuanto Dios se ha preocupado por hacernos saber cual es su voluntad, a fin de que no pequemos.

Amén.

Dios Te Bendiga.