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En mi angustia invoqué a Jehová… ©

“En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos”. Salmo 18:6.

Amado Señor…

Me reconforto al pensar que puedo acercarme a ti con toda libertad.

Jesús, te agradezco por abrirme paso a la presencia de mi Dios.

Deseo orar por mi familia.

Vengo a pedirte que termine la rivalidad que existe entre mis hijos.

Quiero rogarte que tú tomes control sobre toda hostilidad, pelea, celos y oposición entre hermanos.

Libra sus corazones del resentimiento, de toda ofensa, que dejen de ofenderse como adversarios.

Muéstrales, Señor, que a la vista de los padres, cada uno es respetado y tiene el mismo valor.

Entra con tu presencia que es luz e ilumina mi hogar.

Que en lugar de gritos haya calma.

Que en vez de desarmonía reine la paz.

Que en lugar de discusiones poseamos el dominio propio para respetar el punto de vista del otro.

Que en lugar de golpes haya abrazos y palmadas cariñosas.

Yo sé que mi pedido no es ningún atrevimiento y que todo lo que te pido tú lo quieres hacer.

Hermosea nuestras relaciones y para que esto ocurra yo te invito a entrar al corazón de cada uno de los que integran la familia.

Te pido especialmente que controles los sentimientos y las emociones.

Padre, yo te ruego que mi casa sea un sitio al cual puedan recurrir aquellos que están cansados, atribulados y solos y que les podamos brindar un Cristo real y vivo.

Que sea evidente que tú vives dentro de nosotros.

Te doy la bienvenida a mi vida y a mi familia.

Gracias porque cuando tú llegas todo se transforma, todo se ilumina.

En ti pongo mi esperanza.

En ti pongo mi confianza.

¡Gloria a tu nombre!

Gracias por responder mi oración, por oír la voz de mis ruegos, por escuchar mi oración.

Te doy a ti toda la gloria desde ahora y para siempre.

Amén.

Dios Te Bendiga.