Google
WWW Casa Del Rey

¡Hasta aquí nos ayudó Jehová! ©

“... Hasta aquí nos ayudó Jehová”.1 Samuel 7:12.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón… ©

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23.

Quiero hablarte hoy del corazón.

¿Qué es el corazón?

Es un órgano vital con muchas arterias, bombea una gran cantidad de sangre, da aproximadamente de 60 a 70 latidos por minuto, puede ser del tamaño de tu puño.

Cada vez que intentamos dibujarlo lo dibujamos con su inconfundible forma y le agregamos el color rojo.

Pero el corazón es mucho más que un órgano vital.

Es una parte en nuestro cuerpo que late con intensidad ante cualquier emoción, tanto que si en estos momentos pones tu mano sobre tu pecho sentirás tus propios latidos, es maravilloso escuchar el sonido de la vida.

Si, ten presente que cada latido de tu corazón es un sonido de vida.

El corazón también es como una caja.

En una caja tu puedes guardar muchas cosas nuevas, antiguas, de valor, sin valor, tuyas, prestadas, útiles o inútiles, a lo mejor tu ocupas algunas cajas para poner cosas que ya no utilizas y que piensas que es basura y cuando ya esta llena esta lista para tirarla.

Si yo te preguntara que guardas diariamente en tu bolso de mano o en tu billetera de bolsillo, te aseguro que me responderías que guardas cosas que ocupas todos los días, artículos personales de higiene, cosméticos, documentos y tu dinero.

También puedo decirte que cada vez que salimos de nuestros hogares nos aseguramos de dejar con llave toda la casa porque sabemos que allí tenemos cosas importantes para nosotros, que hemos comprado, nos han prestado o nos han regalado pero que al final tienen un significado para cada uno de nosotros.

Lo anterior es muy importante pero mucho más es lo siguiente…

¿Qué guardas en tu corazón?

¿Desde hace cuanto tiempo guardas algunas cosas, allí, en ese lugar?

Creo que si hiciéramos un inventario de lo que guardamos podríamos encontrar cosas de valor como sin valor, cosas útiles e inútiles, tales como tristezas, frustraciones, resentimientos y sentimientos que en vez de emanar vida emanan muerte.

Claro, por eso hoy en día vemos a muchas personas con rostros tristes, serios, miradas perdidas como muertos en vida.

Es triste vivir así…

¿Sabes?

No tenemos porque vivir así.

Dios nos ha dado el don de poder cuidar nuestros corazones, tenemos la llave para abrir el cajón del corazón y sacar “esas” cosas que no nos edifican, que no nos hacen felices.

Si sientes que tu corazón ya no sirve, que esta debilitado de tanto sufrir pide a Dios y el te dará uno nuevo y desde ese momento tu puedes empezar a guardar todas aquellas experiencias que te ayudaran para bien, te ayudaran a crecer como persona y sobre todo tendrás la capacidad de amar y ser amado porque el amor de Dios empezara a guardarse en ti.

Escucha, ama y perdona y ten mucho cuidado con lo que guardas en ti.

Recuerda siempre…

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23.

Amén.

Dios Te Bendiga.

Señor Jehová… ©

“Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa… ”. Deuteronomio 3:24.

Moisés no hizo la afirmación arriba citada al comienzo de su ministerio o después de su experiencia con la zarza ardiente.

El habló estas palabras cerca del final de su vida, mientras se preparaba para pasar el liderato a Josué.

Este es el mismo Moisés que vio a Dios en el monte y presenció maravillosos milagros durante la travesía por el desierto.

Pero al acercarse al final de su vida, el testimonio de Moisés fue que su conocimiento de Dios sólo había rozado la superficie.

Si le tomó a Moisés toda una vida para comenzar a conocer a Dios…

¿Cómo es que nosotros podemos desarrollar una relación con Dios?

Ciertamente no es de la noche a la mañana.

Dios nos invita a una relación a través de Jesucristo.

De hecho, Jesús le dijo a Felipe…

“Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto”. Juan 14:7.

Cada día podemos descubrir lugares más altos y profundos en Dios que los que ya hemos experimentado.

El apóstol Pablo nos recuerda…

“… Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9.

Amén.

Dios Te Bendiga.

Si el Señor no me hubiera brindado su ayuda… ©

“Si el Señor no me hubiera brindado su ayuda, muy pronto me habría quedado en mortal silencio. No bien decía: Mis pies resbalan, cuando ya tu amor, Señor, venía en mi ayuda. Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría… Pero el Señor es mi protector, es mi Dios y la roca en que me refugio”. Salmo 94:17-19, 22 NVI

- Delante de mis ojos tengo presente todo lo que hoy nos resta por hacer y el trabajo que nos quedará atrasado...

- Nos atormenta aquel problema de tal forma que no nos deja ver, ni pensar en otra cosa...

- Aquello que debía haber realizado, pero debido a las circunstancias no lo he hecho y hoy eso provoca frustración y desanimo...

- Tal vez el no poder ver la felicidad de los que amo cada día hace que me sienta peor, desesperanzado y sin saber que hacer...

- Es ese problema que hasta que no se solucioné no puedo pensar, ver, ni hacer otra cosa...

Cualquiera que sea la situación, que se presenta frente a nosotros como una pared que no permite que veamos más allá.

Aún venimos delante de la presencia del Señor a pedir, pero parece que la pared (esa circunstancia que esta delante) es tan grande.

Pero deseamos salir de allí, deseamos que la cosa cambie y que Dios tome el control de todo ello.

Entonces nuestro clamor es cada vez más grande, se intensifica a cada momento.

Y cuando más comenzamos a clamar parece que nuestra alma se va a desgarrar.

Pero el Señor nunca a dejado de oírte, aun los pensamientos que has tenido antes de comenzar a pedirle han sido oídos por él.

Pero al venir a su presencia podrás ver mas claramente, los ojos espirituales comienzan a abrirse y puedes ver como él te esta mirando, como él conoce lo que te sucede y te aflige.

Pero no tan solo lo conoce sino que esta presto a suplirte y a darte aquello que necesitas para seguir.

Hermanos, muchas veces buscamos soluciones “mágicas”, queremos que repitiendo tales palabras o haciendo lo de tal predicador, o escuchando y cantando determinada canción o si me ora tal hermano y ya.

¿Por qué nos cuesta orar y si lo hacemos, mucho más nos cuesta buscar en su presencia y permanecer allí?

Deberíamos estar allí para que el nos envuelva y comience a tratar con nuestro corazón, a purificar nuestros deseos, dejando toda esa ansiedad que nos estorba, que nos bloquea la visión y el camino a seguir.

El sabe que necesitas, él sabe lo que te aflige, sabe cuanto deseas que esto se solucione.

El Señor nos regaló algo precioso que se llama oración y tenemos libre acceso a su trono, a su presencia, podemos entrar con confianza mediante su gracia, es por la obra de Cristo, tenemos la seguridad que él nos oye y podemos acudir a su presencia, no hay dudas de eso.

Por eso hoy te animo a que tomes el impulso que el Espíritu Santo esta poniendo en ti para que apartes un momento y vayas delante de él, comienza a darle alabanza a su nombre, a agradecerle por permitirte venir ante él y entonces dile como te sientes, él ya lo sabe, pero entrégale todo al Señor allí mismo, todo, tus deseos, tus temores, aunque sin entender como él va a obrar, pero sí, sabiendo que lo va a hacer de algún modo.

Él ya conoce la petición de tu corazón, pero en su presencia tus emociones serán sanadas, tus pensamientos serán afirmados y tú fe fortalecida, porque el Señor quiere darte la respuesta y la solución que tanto necesitas.

Si el Señor no esta contigo, no hubieras resistido hasta aquí.

Pero llegó el día en que debes levantarte y tomarte de la palabra de Dios, buscar su voluntad la cual es agradable y perfecta, el Señor hoy quiere darte la victoria.

Solo ríndete delante de él, llora delante de su presencia y háblale de todo tu corazón, porque él ha visto tu necesidad y hoy te esta llamando para que vayas a su presencia para que al contemplar su rostro, se deshaga todo pensamiento que te atormenta y que tu alma y mente sean fortalecidas por su Espíritu Santo.

Amén.

Dios Te Bendiga.